Sube el precio de la madera al crecer mucho su demanda

Sube el precio de la madera al crecer mucho su demanda

La mayor demanda de madera sube los precios en el monte. El boom de la producción post pandemia y el mayor interés por este material para la construcción ha multiplicado el precio de la tonelada (por ejemplo el pino se paga el doble que hace un año, el eucalipto subió un 20% y el alza ha llegado también a las frondosas, un mercado más reducido).

La creciente demanda mundial de madera, sobre todo de pino y otras coníferas, ha disparado el precio al que se paga este producto en el monte y esas mayores rentas se están percibiendo también en Galicia, con precios que no se veían desde hace décadas. La subida es muy notoria en el pino, pero afecta también a otras especies, como las frondosas, un mercado mucho más reducido, y el eucalipto, que se paga alrededor de un 20% más que hace un año.

Propietarios forestales, industrias y consultoras del sector coinciden en señalar lo «alocado» que está el mercado de la madera debido en gran parte a que el consumo en general se disparó al recuperarse la actividad tras la pandemia y los derivados de la madera no fueron una excepción.

En Galicia, un pino de calidad media pasó de pagarse a 25 o 30 euros la tonelada a unos 60 euros, explica Óscar Expósito, de la empresa Cerna, que desarrolla su actividad en el ámbito de la ingeniería medioambiental. El incremento es mayor cuanto más es la calidad del pino y Maderas Goiriz, firma vilalbesa que sierra y transforma, paga hoy el pino a 75 o 80 euros la tonelada frente a los 50 de antes del verano, afirma su responsable, José Luis Lozano.

Las empresas madereras compiten por las talas como hace tiempo que no sucedía, asegura Manuel Méijome, de la ingeniería H2O, que organiza subastas de plantaciones que no tienen convenio con la Xunta, como algunos montes vecinales. «A una de las últimas que hicimos en Lugo se presentaron doce empresas, entre ellas algunas de las primeras de España», cuenta, aunque recalca que era una plantación especialmente buena por el producto y por las condiciones del terreno, ya que se puede talar en invierno, algo que no siempre sucede. De hecho, la mayor dificultad para sacar madera del monte en los meses de lluvia hará que, en opinión de este consultor forestal, los precios sigan subiendo en los próximos meses.

En Cerna, sin embargo, creen que los precios tenderán a estabilizarse porque ya lo están haciendo en los grandes mercados, como Estados Unidos, aunque es posible que queden por encima de los que se pagaban en el pasado porque, con independencia del gran aumento de demanda que se produjo tras la pandemia y que ya estaría empezando a regularse, hay otro factor que no es coyuntural. El mensaje de la emergencia climática y de la necesidad de ir hacia una construcción más sostenible, de menos coste y más eficiente desde el punto de vista energético, va calando, aunque sea muy lentamente, y las administraciones públicas, el sector de la construcción y los ciudadanos a nivel particular miran cada vez más hacia la madera para la construcción.

Talar y plantar. Esto supone cortar árboles, pero la ventaja es que este es un recurso renovable, absorbe dióxido de carbono, en su transformación se contamina menos y cuando termina su ciclo de vida es de nuevo aprovechable. En España, además, los volúmenes de corta de madera están bastante por debajo de las ratios de crecimiento, según explica Gonzalo Anguita, responsable de FSC en el país, una de las principales firmas certificadoras de gestión forestal sostenible.

Ejemplo de ese cambio de tendencia es la aparición de iniciativas empresariales como Xilonor, la primera fábrica gallega de producción de madera contralaminada, un producto con gran potencial estructural para la construcción. Está impulsada por Finsa y Maderas Goiriz y comenzó a funcionar hace unos meses en Coirós (A Coruña).

El problema de Galicia para abastecer este nuevo mercado es que no tiene mucha producción adecuada. Es una potencia forestal en términos cuantitativos, pero la calidad de sus plantaciones «non é excesiva», opinan algunos especialistas, por falta de tradición y de capacidad de cuidado de las plantaciones. Y esto se debe en parte al minifundismo de la propiedad y en parte a que el producto mayoritario que fabrican las industrias dominantes en Galicia -tablero con pino triturado y celulosa con eucalipto- no exige grandes calidades.

Esta circunstancia hace que no abunden las masas de coníferas y frondosas, las especies más demandadas para los nuevos usos, y que la industria gallega siga teniendo que importar. Es el caso de la lucense Maderas Besteiro, que trae pino y abeto de Escandinavia, roble americano y especies tropicales de África. Según datos de la Fundación Arume, que impulsa el cultivo del pino gallego, España importa un millón de metros cúbicos de coníferas al año. La superficie de frondosas en Galicia supera las 400.000 hectáreas, según datos de la USC.

La reforma de viviendas tras la pandemia disparó el coste de la viga laminada

La profesionalización de la gestión forestal es una asignatura pendiente en Galicia para sacar más rentabilidad al monte.

El parón de la construcción que se produjo con el covid y el deseo de mejorar las viviendas que se derivó de los largos meses de confinamiento provocaron que, cuando este año empezó a retomarse la actividad, la demanda de recursos se disparó. Y con ella los costes.

El precio de la viga laminada y otras maderas de esas características que tienen funciones estructurales subió un 125%, señalaba recientemente el gerente de Maderas Besteiro, Mario Carballo.

Mientras que en países como Alemania el 20% de las viviendas construidas en 2020 fueron en madera, en Galicia no llegó al 1%, pero es una tendencia creciente y, en este contexto, hay quien vería necesario incentivar a los propietarios del monte para que lleven a cabo una verdadera gestión forestal, intensiva, de especies apropiadas para estos fines, con el objetivo de equiparar su rentabilidad a la del eucalipto.

Doce empresas pujaron por 10 hectáreas en Cuíña y subieron 185.000 euros

Es un pinar de unos sesenta años y la Xunta acordó con los vecinos quedarse con parte de la plantación para obtener la semilla.

Los vecinos de Cuíña, en Lugo, hicieron este año una venta redonda y que sirve de muestra de cómo está el mercado de la madera, aunque las condiciones especialmente buenas de este monte hicieron que la operación resultara mucho más exitosa de lo que esperaban, reconoce el presidente de la comunidad vecinal, Julio Rodríguez.

Este monte de Cuíña está considerado uno de los mejores de la provincia. Son 15 hectáreas con pinos de unos 60 años y con buenos accesos. Tan interesante resulta esta plantación que el servicio de mejora genética de la Xunta propuso a los vecinos quedarse con cinco hectáreas para obtener semilla.

Las 15 hectáreas fueron valoradas inicialmente en 300.000 euros, pero a la vista de cómo estaba el mercado, finalmente esa fue la cantidad que se determinó como punto de partida para la puja de las diez hectáreas que quedaron disponibles. En la subasta, a sobre cerrado, no solo se alcanzó esa cifra, sino que la madera acabó adjudicándose por 485.000 euros.

La ganadora fue la vilalbesa Maderas Goiriz, pero los precios que ofrecieron la segunda y la tercera empresa participantes se acercaron bastante.

La operación fue gestionada por H2O. Iniciativas no Medio Rural, firma con oficinas en Lugo y Pontevedra, y suscitó mucho interés. Participaron 12 empresas madereras, entre ellas algunas de las de mayor volumen de negocio en España. «Esta fue una venta especial, porque es un monte de muy buena calidad, pero todas las empresas de aprovechamiento forestal están como locas buscando madera», asegura. En este contexto, y en previsión de que en invierno los precios suban todavía un poco más, hay varias comunidades de montes retrasando subastas.

Fuente: www.elprogreso.es

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